
Cuando el río suena, piedras trae
Dr. Sebastián Krogh Navarro, Profesor Asociado del Departamento de Recursos Hídricos y Director del Doctorado en Recursos Hídricos de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, Campus Chillán.
Para el Diario La Discusión
Mucho se ha hablado las últimas semanas del gran déficit de agua en Chile, principalmente entre las regiones de Atacama y Biobío. Reservorios de agua estratégicos como la Laguna del Laja (16%, R. Biobío) y el Lago Peñuelas (6%, R. Valparaíso) están en niveles alarmantes. La situación empeora hacia la R. de Coquimbo. Los registros de precipitación explican esta situación. En Concepción tenemos actualmente un déficit de precipitación del 55%, el cual aumenta hacia el norte alcanzando valores cercanos al 90% en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Coquimbo (datos hasta el 13 de julio).
En paralelo también se habla del “Super” Niño o del Niño “Godzilla”, aludiendo a lo intenso de un fenómeno que este año debería traer abundantes precipitaciones por sobre lo normal. Por otro lado, mientras escribo esta columna, el pronóstico meteorológico nos muestra un Río Atmosférico de gran envergadura con montos de precipitación alarmantes en algunas zonas del país acompañado de grandes ráfagas de viento, generando condiciones de alto riesgo para la población. Todo esto tan solo unos pocos días después de otro Río Atmosférico que azotó la zona sur (de la Araucanía a Los lagos) afectando severamente los alrededores de Valdivia, entre otras localidades.
Similar al invierno del 2023, nos vemos en una encrucijada: necesitamos precipitación para llenar embalses (naturales y artificiales), pero el pronóstico meteorológico sugiere lluvias intensas y copiosas concentradas en pocos días. Este escenario favorece desastres como desbordes de ríos, remociones en masa o cortes de caminos. La pregunta que cabe hacerse es: ¿qué podemos hacer al respecto? ¿Pasaremos nuevamente por una situación similar a las de junio o agosto del 2023? La respuesta no es evidente; sin embargo, existen herramientas que nos permitirían responder esas interrogantes de manera más informada tomando acciones proactivas y no solo reactivas.
El pronóstico meteorológico en Chile ha ido de menos a más en las últimas décadas de la mano de mejores observaciones y modelos numéricos, y la integración de distintos sistemas de información. Sin embargo, en Chile aún no contamos con un sistema de pronóstico de caudales en tiempo real que nos permitiese, con horas o días de antelación, prepararnos a los posibles escenarios de crecidas. ¿Existen las herramientas necesarias para generar un pronóstico de caudales en Chile? La respuesta desde la academia y las experiencias internacionales es rotunda – están todos los elementos necesarios, desde la capacidad técnica, los pronósticos meteorológicos, y los modelos numéricos.
Es fundamental que Chile, a través de organismos como la Dirección General de Aguas (DGA) o el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) avance en esta materia. Actualmente, existen varios esfuerzos desde la academia e instituciones
relacionadas, y creo que es el momento de realizar un esfuerzo a nivel de país para generar un pronóstico de caudales actualizado y moderno, que apoye la toma de decisiones de manera proactiva. Este tipo de eventos vinieron para quedarse así más vale estar preparados y anticiparse.
